Hoy, pero hace 80 años vino al mundo mi abuela Enedina y aunque su destello sólo fulguró hasta los 66 años, te sigo recordando como si fuera ayer; gracias a tí soy y seguiré siendo un cruzado de corazón. Recuerdo cuando éramos los únicos en la casa del campo que mirábamos los partidos de la UC los días sábados, pues el resto -excepto mi prima Marlys- eran todos de colo colo. Te acuerdas cuando murió el Mumo Tupper? Recuerdas cuando lloré y te pedí consuelo por haber perdido la Copa Libertadores en manos de los brasileños? te pedí explicación de por qué era tan importante esa copa y si acaso los brasileños eran malos; a pesar de haber tenido sólo 4 años me acuerdo de aquellos 6 años hermosos con consciencia de tu existencia en esta tierra que hasta los días de hoy me han sabido llenar de sabiduría y humildad; de tenacidad y esfuerzo como tu lograste hacerlo criando a tus 7 hijos y cuidando tu casa, aquella que hoy ya no está pero que junto con mi abuelo supiste rearmar y volver a navegar. Me acuerdo de tus indirectas a la hora de querer comer carnes, o la famosa "hagamos empanadas". Abuela, fue un honor conocerte, abrazarte, jugar a las cartas contigo y desfallecer porque mi abuela me había ganado, fue un honor y una alegría también haberte cobijado y cuidado en tus últimos meses de vida en mi casa aquél año 99, cuando querías que te lleve un vaso de agua, o cuando te ayudaba a comer. Te acuerdas cuando ya te sentías mejor y te llevábamos de vuelta al campo? era tu alegría máxima poder volver a tu tierra, esa que jamás quisiste que se venda, aquella tierra donde los pajaritos te recibían con cánticos de alegría, abuela linda.. Quizás fueron pocos los años que compartimos, pero lo importante de todo es que siempre me dabas un aliento de superación; siempre que me iba del campo los domingos, te acercabas a mi, y con tu mano empuñada, dejabas caer golosinas -esas que te robaba de tu boliche- y 3 o 4 billetes de 500 pesos en mis bolsillos para que su "hijito" tenga para su semana en la escuela.
Los médicos te habían diagnosticado una enfermedad que era muy cierta: tenías el corazón muy grande. Recuerdo que los clientes que iban a tu boliche a tomar unas cervezas o un vino, quedaban a la deriva al ser poseídos por el alcohol, pero tu, en vez de enojarte y sacarlos con la escoba, los acomodabas y dejabas que duerman en tu negocio para que nada malo les pase en las frías y oscuras noches de esta parte del sur de Chile. Eso es lo más importante que rescato de ti, esa humanidad a toda prueba, esas ganas de querer un mundo mejor.
En mi vida,y por razones del destino, sólo conocí a 2 de mis 4 abuelos, pero tuve la dicha de tener la mejor abuela del mundo. No poseías grandes riquezas, nunca fuiste alzada, pero tenías de sobra muchas cosas. Tu humildad y solidaridad llevó a que mucha gente llorara tu partida. Quedó esa sensación de rabie e impotencia de por qué una persona tan buena y bondadosa haya partido a tierras estratoféricas. Ese 27 de diciembre de 1999, cuando todos preparábamos el cotillón para recibir el fin del mundo, tu destello se apagó lentamente en los brazos de mi tío Helmuth; la familia acongojada no podía creer que poco a poco tu luz se iba apagando; iba muriendo la leyenda viviente de una mujer que luchó por los suyos, aquella que me contaron, hacía filas enormes en la época de la Unidad Popular para poder llevar alimentos a tu boliche y así poder subsistir, porque, déjame decirte que te creo, en esa época la pobreza era abundante, pero tu, con tus semillas pudiste fertilizar las praderas de tus 7 hijos y de tu esposo, y también, y sin miedo a equivocarme, de quien quiera que llegara de visita a tu casa. Aquella mujer que protegió y dio calor a los suyos en la dictadura ante el miedo que reinaba en muchos hogares.
Abuela, la historia sólo se basa en contar sucesos que hayan influido en grandes masas de gente; pues bueno, te has ganado un enorme sitial en la historia de mi corazón, te recordaré como si fuese ayer, o como aquella vez que me dolía la guata, ese año 1996, a falta de 3 días para la navidad, tu supiste de inmediato que se trataba de apendicitis, estuviste toda la tarde mandando a mi tía Betty que vaya y me prepare esto y lo otro para que su "hijito" se sane; como no hubo resultados, vociferaste con certeza que yo tenía apendicitis. Alegaste toda la tarde y la noche para que me llevaran en camioneta al hospital de Puerto Montt. Tuviste la visión de que se trataba de una apendicitis, y cómo no, si ya habías tenido la experiencia de tu padre que falleció producto de una peritonitis.
Gracias abuela, por todo, por tu sencillez que vuelvo a recalcar en estas líneas modernas, esas que no alcanzaste a conocer pero que tampoco te hacían falta, pues tu sagacidad podía más que cualquier computador. Y qué no daría yo para que estuvieses aquí y me veas ya todo un hombre, estudiando para el día de mañana ser mejor, un "hombre bueno" como tu querías que fuera. Pues aquí estoy, escribiéndote ya que tu recuerdo aún sigue vivo, y a pesar de que hace 13 años te fuiste, sigues siendo parte de esta familia, al igual que tu hijo que está contigo en lo alto, mi tío Hardy.
Gracias también por defenderme siempre; o acudir en mi ayuda cuando por ejemplo, los gansos me atacaban a las afueras del galpón, o cuando mi abuelo me estaba enseñando a jugar brisca y por ser novato no obtuve mucho puntaje, ante lo cual no accedió a contar mis puntos, tu, enardecida gritaste "cuéntale las cartitas al chico poh viejo chuchaetumare", jajajaja eso fue épico y lo recuerdo siempre. Porque eso fuiste, siempre ayudabas al más débil, no te interesó nunca obtener ganancia o recompensa, no te importaba nada, eras una altruísta a toda prueba, y efectivamente, aquí tienes a tu discípulo más cercano, tu nieto que hoy se apena por no haberte tenido más tiempo en la tierra, pero que se alegra cada vez que se acuerda de ti, mi querida abuela, la del delantal de flores, mi abuela del bastoncito de luma, mi abuela la cruzada de corazón, mi abuela la de las mañas y la del carácter fuerte. Los años seguirán pasando, posiblemente años más tarde -y como la memoria es frágil- pocos se acordarán de ti, pero hoy, 11 de agosto estabas oficialmente de cumpleaños, y digo oficialmente pues tenías 2 cumpleaños; uno que es este y otro que es en febrero -que no recuerdo- pues en esa fecha te inscribieron, claro que de 1934.
Disculpa si alguna vez, en lo alto del cielo te has sentido conmigo por no ir a verte demasiado al cementerio, pero no te preocupes, errar es humano y he fallado en eso; tampoco te preocupes, pues no es necesario ir a verte al cementerio para recordarte, las imágenes en mi cerebro están frescas y me acuerdo de ti siempre, sobre todo cuando juega la Universidad Católica.
Te acuerdas cuando salimos campeones el 97? recuerdas cuando llegué al campo y te dije abuela salimos campeones? jajajaja la cara de todos mis tíos colocolinos y de mi abuelo lo decían todo... estaban con ají en el culo porque le ganamos la final con goles del Beto, Bisconti y Lunari.
Pues bueno, he tenido el placer de ver a la Católica campeón 4 veces, el 97 junto a ti, el 2002, el 2005 y el 2010.. y sabes? ese 5 de diciembre de 2010, cuando estaba en el estadio, cada gol que le hacía la UC al descendido Everton lo gritaba por 2, y alzaba mis manos al cielo en señal que lo estaba mirando junto a ti ahí en el estadio, y luego, salimos campeones, no pude contener el llanto, la pasión corría por mis venas no tan sólo por el triunfo, sino que también porque me acordé todo el partido de ti.
Abuela, estés donde estés te deseo lo mejor, sé que en un futuro, algún día tendré que comprar los mismo boletos sin regreso que tu tomaste hace ya 13 años, que tendré que armar mi maleta con todos los recuerdos y virtudes para llevarlos al cielo, pero, yo no sé cómo lo hiciste tu para llevarte tantas cosas, abuela fenomenal, abuela de otro planeta. Te llevo en el corazón siempre, hoy habrías cumplido 80 años, 4 años más que nuestro equipo. Al menos, criaste a 2 buenos hinchas de la UC, pues junto a mi prima Marlys siempre seremos de la UC, por tu legado, porque te quisimos y porque aún te añoramos.
Abuela, las puertas del olvido están siempre a la vuelta de la esquina. Yo no quiero doblar y ser un desgraciado que no recuerde sus antepasados. La raíz general, la ecuación máxima que no me enseñaron en ninguna parte, esa me la enseñaste tu: primero la familia. Abuela, vaya a donde vaya, siempre que veo a una abuelita me acuerdo de ti, y la quedo mirando y les sonrío pues te veo en esas persona. Tu me enseñaste a ser una buena persona y espero poder seguir siéndolo. Un beso, un abrazo, te quiero y te amo mucho abuela cruzada....
OLÉ OLÉ, OLÉ OLÍ, AHORA SE VIENE EL CEATOLEÍ
OLÉ OLÉ, OLÉ OLÍ, AHORA SE VIENE EL CEATOLEÍ
OLÉ OLÉ, OLÉ OLÍ, AHORA SE VIENE EL CEATOLEÍ
1, 2,3 ATENCIÓN LOS CRUZADOS!!!...
CEATOLEÍ !! LI, CA....CATÓLICA, UNIVERSIDAD CATÓLICA....!!! Y DALE Y DALE Y DALE CATO DALE !!!! Y DALE Y DALE Y DALE CATO DALE !!!!
domingo, 11 de agosto de 2013
jueves, 18 de julio de 2013
In
situ: Valdivia es la capital cervecera de Chile.
Traspies, sinsabores, aciertos y derroches de dinero. Muchos factores y sensaciones hicieron que me involucre en los más diversos antros valdivianos en busca de la receta perfecta, aquella que no está en ningún libro, ni en la del más ávido cervecero europeo, aquella receta llamada Valdivia Capital cervecera y sus consecuencias tras una noche de carrete con copete abc1.
| Una gran verdad. Foto: Luis Felipe Alfaro Bohle. |
Por:Luis Felipe Alfaro Bohle. (Periodismo gonzo)
Ya van casi cuatro años
desde que llegué proveniente de Puerto Montt a estudiar a Valdivia.
He hecho muchas cosas, desde abandonar una carrera porque lisa y
llanamente no me gustó, hasta comprar javas y javas de cerveza para
alentar a la roja cada vez que jugaba. Digamos que todo esto no fue
pérdida de tiempo, si no que más bien, fue una pincelada a cómo es
vivir -de boliche en boliche- como interpretaban Los Náufragos allá
por los años setentas.
En gustos no hay nada
escrito, eso está claro. Quizás con mis amigos, a la hora de
comprar cerveza por java, lo encontrábamos chistoso y a la vez,
demostraba hombría -según nosotros-. Eso de ir por la calle con una
java de cerveza nos hacía pensar que éramos fuertes y machos. Vaya
error que sufridamente confirmaba cada vez que jalaba de la cadena
del baño.
Con el tiempo, y como es
común en los estudiantes, me cambié de cabaña. Llegué a parar a
Pérez Rosales esquina Cochrane. Justo en frente otra botillería.
Para mi suerte, fue ahí donde conocí la cerveza artesanal
valdiviana.
Digamos que en los
últimos cinco años, ha habido una explosión en la fabricación de
cerveza artesanal. Esto debido a los exigentes paladares de ciertos
sectores sociales, ya que en este último tiempo también ha estado
muy de moda el término “gourmet”. Bajo esta premisa es que las
cervecerías independientes empiezan a cobrar vida. Otra de las
razones es el bajo costo que se requiere para levantar una
cervecera: 1 millón 500 mil pesos aproximadamente. Ahora, si a estos
factores le sumamos un sustantivo propio llamado Valdivia, lo más
seguro es que surjan muchos emprendedores. Y es que por tradición
nuestra ciudad ha sido testigo de maestros cerveceros, desde la
cervecería Andwanter -comprada años más tarde por cervecería
Kuntsmann-, hasta la cervecería Cuello Negro en la actualidad.
Pero, ¿a qué punto
puede llegar a ser popular una cerveza artesanal por sobre la típica
cerveza de litro que comúnmente se consume? ¿qué locales venden
estas cervezas? ¿quiénes son los millonarios que la consumen y por
qué la consumen? Buaaa! Tantas preguntas en mi cabeza me dieron sed.
Arreglaré mi situación económica, luciré mis mejores atuendos y
me convertiré en un verdadero Bronislaw Malinowski.
La tomatera abc 1.
Entendí que no podía
seguir consumiendo cerveza de java estando en Valdivia. Debía de
algún modo conocer la realidad etílica de los antros valdivianos
más connotados en donde expenden este elixir de gran calidad. Fue
así como llegué al primer bar de buena muerte: “La última
frontera”. Antes había entrado a este local pero en el “modo
turista”, llevando a amigos de otras ciudades a que conozcan la
hermosura de su decoración, la “onda” del lugar, la calidez y
sencillez de quienes lo atienden. Pero digamos que los precios se
disparan un poco para un universitario promedio, que bebe cerveza
promedio y que realiza reportajes estúpidos y sin trascendencia para
tener un buen promedio. En esto de los precios seré sincero, pero no
cabe en mi mente que una escudo de litro esté bordeando los 2500
pesos. Vaya sacrilegio. ¿Qué dirá el santo padre?
| Cerveza Cuello Negro Foto: Luis Felipe Alfaro Bohle |
La noche recién
comenzaba, yo me acomodé en la única mesa que a esa hora estaba
disponible; para mi sorpresa el lugar estaba lleno. Lleno de gente
que quizás alguna vez vi pero que no sabía quiénes eran. A este
bar van generalmente esa generación hoy llamada “adulto-joven”,
digamos que tirando para viejos también. Es un bar sumamente
alternativo, con decoraciones que se escapan del impresionismo o del
cubismo. Todo parece ser algo dentro del recinto, cada cosa cobra
vida; desde una maraña de hojas colgando con pita de cáñamo hasta
una tetera antigua raída por el tiempo posada en el marco de una de
las grandes ventanas por donde respira luz esta gigantesca casona
ubicada en Yerbas Buenas esquina Pérez Rosales.
Valtare fue la cerveza
que escogí para empezar esta ruta de la cerveza artesanal. No la
había escuchado ni en pelea de perros pero a mi modo de ver, la
Valtare Colorina fue la que me llamó de inmediato la atención por
sus 11° de alcohol. Inédito. Era como tomarse un shop de Cabernet
Sauvignon. Sinceramente no soy catador de cervezas, sólo me gustan y
he llegado al extremo que me gusten demasiado que traen consigo una
serie de represalias en mi sistema digestivo. Valtare colorina es de
esas cervezas que te engañan. Tiene un cuerpo muy rico a la hora de
saborearla y de ingerirla, pero su graduación alcohólica pasa
piola, esto hace que te vayas por lo dulce. Todo depende igual de tu
resistencia; si eres un vikingo lo más probable es que no te haga ni
cosquillas, pero si eres chapita lo más seguro es que conozcas el
beso asfáltico.
Cuando estaba por
terminar el primer shop de medio litro de la colorina, pasó el
mesero al cual le pido otro shop, pero esta vez
un Cuello Negro Stout.
Este ya lo había probado, pero hoy tenía que embriagarme y conocer
la curadera con cerveza abc1 por así decirlo.
Mientras esperaba el
siguiente trago, empecé a mirar para todos lados. Típico de cuando
andas solo. Una de dos, o miras a todos lados o te haces el imbécil
pues te ves aún más imbécil y depresivo bebiendo solo en una mesa,
mientras que el resto se divierte. Es en este momento cuando las
cosas sin mayor relevancia adquieren una gran importancia; el
servilletero le encuentras la marca, cuentas la cantidad de
servilletas que hay en él y si eres más rápido te guardas algunas
en el bolsillo en caso de emergencia. Empiezas a leer los
ingredientes de los condimentos. Hasta el salero se ve atractivo en
esos minutos del terror mientras tu shop no llega. Como consejo, es
bueno pararse e ir al baño aunque no tengas ganas; así pasa más
rápido el tiempo.
Al fin llegó ese bendito
elixir. Apenas entra a mi cuerpo comprendo el por qué esta cerveza
ganó medalla de oro el 2011 en la Copa de Cervezas de América como
la mejor cerveza. Qué orgullo, replicaba mi subconsciente y cada
sorbo se volvía más ancho, más largo y con mayor capacidad cúbica
de mis cachetes. Impresionante o no, pero es tan sabrosa la Cuello
Negro que no alcanzó a durar diez minutos.
Mi billetera empezó a
tiritar cuando posé sobre la mesa el jarro de cerveza vacío. Saqué
mi billetera y rápidamente pedí otro. Qué me importa repliqué,
para eso trabajo.
A todo esto, el ambiente
ya estaba on fire. Viernes en la noche en La Última Frontera es
cuando se junta lo más selecto de las artes, del cine, académicos y
uno que otro universitario que va a pasar un momento agradable. Y al
fondo, al lado de la ventana estaba yo, sentado mirando nuevamente
las servilletas esperando por un nuevo round de cerveza artesanal.
El consumo de estas
cervezas artesanales en este local doblega ampliamente a las cervezas
convencionales de litro. Esto, según un acucioso estudio al ojímetro
que realicé mesa por mesa, percatándome que la mayoría bebía
cerveza artesanal. Contabilicé al menos once mesas (durante mi ida
al baño) en donde existía presencia de cerveza valdiviana. Me armé
de valor y pregunté en una mesa cualquiera. Una pareja de tecnólogos
médicos bebían Cuello Negro Golden, y la preferían porque a pesar
de costar más dinero, elegían la calidad de la cerveza, sus
ingredientes y sobre todo el sabor. En precio no escatiman, pues
supongo su sueldo es acorde a sus gustos.
Por ahí va la cosa dije
al sentarme. El público que llega esta cerveza es acorde a sus
gustos por la cerveza o bien dependiendo del sueldo. Un shop de
Cuello Negro y de Valtare de 500cc está a 2.500 pesos
aproximadamente, que es barato considerando que en este mismo local
la escudo de litro está a 2500 aproximadamente. Pero como dicen por
ahí, las chauchas son las que dejan.
Al parecer la cerveza
artesanal te agarra firme y rápido. Llevo casi una hora en este
local, la silla ya me es incómoda, no converso con nadie y la gente
ya empieza a mirarme como un pobre angelito. Pero al otro extremo de
donde estoy situado, está la segunda barra que posee este local, y
me llamó la atención que no paran de servir shop artesanal. El
degustar mi cerveza ya es cosa del pasado. En ese momento fue cuando
decidí emigrar hacia otro local, probar otras cervezas y cumplir mi
objetivo: embriagarme con cerveza artesanal y encontrar el por qué
está teniendo cada vez más adeptos en la ciudadanía
La sobriedad de mis
pasos.
| Cerveza Selva Fría. Foto: Luis Felipe Alfaro Bohle |
Ocho mil pesos dejé de
recuerdo sobre la cuenta que llegó más rápida que cuando pedía
los shop. Abroché mi chaqueta, ingresé al baño que huele a baño
de mujer y que tiene pegados un centenar de afiches, entre esos los
que defendían a los cisnes. Mi próximo destino era incierto; mis
pasos -aún sobrios- caminaban desorientados en busca de otros tipos
de cerveza artesanal. Fue así como recordé que existía un bar
llamado “Klandestinov”; algo así como un antro bolchevique. Debe
su nombre al parecer pues está metido entre dos estructuras y su
único ingreso es tan angosto que tuve que entrar de lado, a pesar
que no poseo gran cantidad de ponchera. Este bar es algo más
económico. Por dentro posee sillas y mesas bien raras; las sillas se
constituyen de tres planchas de madera y que tiene una cuarta plancha
que sirve de respaldo. Se asemeja a una estrella pero qué más da,
vine a beber y no a dármelas de Federico Sánchez Villaseca. Aquí
parece todos se conocen. La atención eso si es más rápida. En la
barra al parecer está el dueño que conversa airadamente con unos
amigos. Ríen, conversan, se estiran, salen a fumar y vuelven a
derrochar toneladas de carcajadas.
La mesera se acerca y me
ofrece la carta. Veo en esa lista un montón de tragos que nunca
había escuchado: Clavo oxidado, ¿acaso produce tétano?, daiquiri,
ruso negro, etc. Más abajo aparecía en cervezas artesanales la
mítica Selva Fría. No cabía duda, mi próxima elección.
Llegó a la mesa en un
santiamén acompañado de un plato pequeño con cabritas saladas;
supongo que son para que me de más sed y así consuma más, pues
bueno, aquí voy.
La verdad es que nunca
había probado esta cerveza oriunda de Punucapa, pequeño villorio
ubicado a orillas del río Cruces a unos 20 kilómetros de Valdivia.
Según cuentan, el dueño de esta cerveza era socio con el dueño de
la Cuello Negro, pero tuvieron sus diferencias y ahora cada uno tiene
su marca. Selva Fría el 2011 obtuvo medalla de plata en la misma
competencia donde Cuello Negro se coronó campeón. Dato a
considerar. Al lado mío un par de estudiantes que hablan de música.
Me miran con cara de incredulidad pues observo su mesa con detención
para ver qué están consumiendo. Pues bueno, ellos son del lado
verde, consumen Heinekken de litro, mientras que yo, saboreo las
bondades de la cerveza artesanal. El lugar está calentito e ideal
para beber. La música es suave aunque algo trillada; algo me dice
que se quedaron pegados en Europa o en gringolandia. El espacio es
pequeño y da la sensación que estás tomando en el living de tu
casa. Bueno, mi casa no posee linving pero este local de ahora en
adelante será mi living. Aquí sólo venden botellas de Selva Fría,
en su variedad roja y negra. La primera que pedí fue roja y me
impresionó. Es muy suave y dulce, exquisita en el paladar, con un
aroma y cuerpo que deleita a cualquiera. Esta cerveza te deja la
sensación por varios minutos en el paladar y no es necesario
recurrir a beber de inmediato. Entretanto, las idas al baño son más
seguidas. Las carcajadas se empiezan a distorsionar y a pesar que no
hablo con nadie, se me enredan los pensamientos. Ya estoy sintiendo
los efectos de cervezas valdivianas.
Luego de ingerir cuatro
botellas de Selva Fría en el mítico KlandestinoV decidí emigrar a
otro bar: en mi mente aparecía el jolgorioso Punto de Quiebre.
Adversidades.
Con
las manos en los bolsillos camino por entre las veredas oscuras de la
noche valdiviana. A lo lejos se escucha gente disfrutando, otros
camino a sus casas, y otros que no sé que hacen parados en medio de
las plazas con un frío que cala los huesos. Mi mente ya estaba
confundida, el trago estaba haciendo efecto, pero alcé la vista y
continué mi trecho. Al llegar, vaya sorpresa, estaban cobrando
entrada. Con poco dinero en los bolsillos entré de igual forma.
Adentro me esperaba la cerveza Cruces, que a mi parecer no me gustó.
No sé si fue lo frío del ambiente o que verdaderamente mi paladar
ya no reconocía los sabores. Lo cierto es que es artesanal y cuesta
dos mil pesos la botella de 330cc. Gasté mis últimos seis mil pesos
en tres botellas de estas y al cabo de un rato ya estaba ebrio, teniendoque desembolsar el saldo de emergencia destinado para el taxi: “una becker de
litro por favor”. La cerveza artesanal si bien es cierto es muy
buena, pero digamos que afecta seriamente al bolsillo, pues así,
volví a la época de las javas, pero esa noche Chile no jugaba.
Habré estado un poco más de una hora, y agobiado por el frío del
local decidí emprender el vuelo hacia mi casa. La órbita de
racionalidad se alejó de mi humanidad y salí raudamente a la calle.
No
sé que era lo que había esa noche en el casino pero me llamó la
atención un tumulto de gente a las afueras. En estado de
intemperancia decidí hacer valer el oficio y preguntar sobre la
cerveza artesanal. Al llegar me percato que son jóvenes como yo, que
querían entrar a una discoteque llamada XS y mientras hacían la
fila entrevistaba a gente igual o en peor estado que yo. Me
sorprendieron las respuestas, pues yo les hablaba de cervezas
artesanales y me nombraban Kuntsmann y Salzburg. ¿Qué raro no? Por
lo general todos coincidían que las cervezas artesanales son muy
caras pero que valen su precio y que si tuvieran los recursos
beberían toda su vida de esos mágicos menjunjes. Con mi labor como
periodista resuelta, tuve que afrontar una larga caminata,
exactamente desde el puente Pedro de Valdivia hasta la copa de agua
ubicada en calle Picarte. Solo, con las manos en los bolsillos,
ebrio, dosorbitado, tropezando con los desniveles de las veredas que
más bien parecen soldados vietnamitas, pues aparecen de la nada
desde el suelo y ¡paf!, tropiezas y te ríes sólo de tu actual
estado. Aquí es cuando aflora el sentimiento por la ciudad de origen
y empiezas a tararear la canción o himno de tu ciudad, y en un acto
irreproducible e ilegal, comencé a cantar, cual Eduardo Franco de
Los Iracundos. “Me alejé de ti, sin saber,por qué” a viva voz
mientras retornaba a a casa por calle Picarte
Pensar
en qué pensar: La peregrinación al estilo vía crucis por
calle Picarte a altas horas de la madrugada.
Con
esta dramática experiencia, creo que muchas veces las personas son
prejuiciosas respecto del valor de cada cerveza, pero sacando
cuentas, gasté 24 mil pesos sin contar locomoción, y esos 24 mil
eran todo lo que tenía., entonces, ¿es realmente conveniente
embriagarse con cerveza artesanal? Es capital nacional la ciudad de
Valdivia? A mi parecer si, pues es muy sabrosa y el dinero que salga
no se compra en payasadas que al otro día te dejarán la feroz caña.
Quizás aquí se cumple fielmente aquella premisa que reza: “cantidad
no es calidad”, y bueno, precisamente aún que haya tomado
artesanal, igual desperté con un dolor gigante en la cabeza. Mal que
mal tomé casi cuatro litros de cerveza artesanal y una de las
convencionales. Y si, es una cerveza que efectivamente está hecha
para paladares que gusten de la buena cerveza, quizás. O para
paladares de billeteras de cuero genuíno.
Mientras
tanto, el frío y soledad de la noche cobijaban la pequeña apertura
de los diafragmas que tengo posados sobre los pómulos hinchados de
alcohol. ¡He quedado ebrio con la mejor cerveza de Chile!
Es
curioso, pero a las cuatro de la madrugada, caminar ebrio por las
calles de Valdivia es todo un desafío, pues siempre he hecho el
mismo trecho pero sobrio, y esta vez veía puras luces.
De
tanto balbucear y caminar raudo llegué a casa. Me tiré a la cama a
despejar un poco la mente. ¡Al carajo los proceso de fabricación y
sacar cuñas de qué ingrediente es mejor o cuál no!. De un brinco
me posé sobre el escritorio y empecé a escribir en parte lo que
recordaba. Y ahí estaba yo, nuevamente ebrio. No había nada en
especial. Nada nuevo bajo el sol.
miércoles, 5 de junio de 2013
¿Y QUÉ TANTO SI ME ESTOY VOLVIENDO MÁS VIEJO?
Recorrer, conocer y explorar lugares; esos son los objetivos de esta alma esclava y cautiva de un sistema que sólo hace encerrarnos en el aula para aprender los dogmas ya establecidos de alguien ya establecido que ordenó el sistema ya establecido; es como cantar la canción nacional, como reza Sexual Democracia en Canción pacífico-violenta. Mis objetivos están claros, son los que demarqué al comienzo esta columna, -que por cierto muy pocos vana leer. Sagaz, perspicaz, ágil, osado, valiente, corajudo y tantos otros adjetivos se esparcen por mi cuerpo; a mi edad no importa nada más que seguir mis objetivos. Pero, hoy me estoy poniendo más viejo. "Los años pasan, nos vamos poniendo viejos" cantaba la negra. Entonces ¿qué me espera? quizás una vida no exenta de complejidades y subjetividades ajenas; ese puto sistema ya establecido, leyes orgánicas de vida que -quieras o no- te rigen y te subordinan a tal punto de que tu vida se dirime en un estamento llamado formación, constitución o ley.
Ahora, mucho más allá de las limitantes sociales y de formación, está la limitante de edad; se supone cumples ciclos en esta formación: entras a kinder para dibujar weás y asimilar que el blanco es blanco porque así lo ven tus ojos y eso es correcto; luego entras a la educación básica, donde se supone adquieres conocimientos básicos de lo que se trata la vida; si eres capo pasas a la educación media, ahí, encasillado con un número en la lista ordenado por abecedario y donde el apellido materno vale -literalmente- madre. Sólo te conformas con adquirir esos conocimientos y luego eres libre; ojo, libre pero con educación MEDIA. Osea, ya te miden. Si sales o no del sistema eres MEDIO, ¿eres medianamente capaz de formar una familia?, ¿eres medianamente capaz de reconocer hojas de árboles?...jajajajaja seguramente la educación mide eso. Seguramente tu nivel deformación mide lo que realmente eres... ¬¬
Ahora, puedes cumplir mucho más objetivos si te lo propones; pero resulta que te vuelves más viejo! y debes adecuarte al sistema; sales de la educación superior -sólo si acaso quieres endeudarte y si el alcoholismo no te dice lo contrario-, y te enfrentas al problema existencial si ejercer o ser un desocupado, o un cesante. Eres o fuiste un universitario y los años te van pasando la cuenta.
Madre mía, ¡me estoy poniendo más viejo y nadie me avisó!, este día es quizás el más recordado en mi vida, pues los años me están mirando con recelo. Me estoy volviendo más viejo, no quiero que nadie me salude ni me llame porque eso atenta a mi espíritu aventurero, no quiero perder las fuerzas,perder esa empatía con la naturaleza y con lo desconocido de ir más allá, de explorar. No quiero ser un caso inútil de esos que no pueden subir un sendero para llegar a un lago en el cielo.
haces en tu verdadera libertad...
La vida es ahora, me estoy volviendo más viejo pero debo aprovechar, debo ser parte no del sistema, sino que debo ser capaz de racionar en torno a que algún día ya no podré recorrer los lugares que hoy conozco y que quizás mañana conoceré.
Afuera no llueve pero gotea, la noche está fría y yo solo aquí en este habitáculo adaptado a prácticas universitaria. Todos los días las tablas de esta morada ven partir a una persona que debe formarse para ir en busca del sistema,para estar allí, donde las papas queman. No quiero ni siquiera pensar que el día de mañana no pueda pisar los altos roqueríos de la cordillera que me vio nacer este día; tampoco quiero pensar el momento en que no pueda juntar las manos y tomar agua de una vertiente en medio de la cordillera o acampar con la tremenda tempestad. Lo único que quiero es recorrer, explorar, conocer; términos que lamentablemente este sistema no reconoce, y por mientras, me estoy volviendo más viejo.
Ahora, mucho más allá de las limitantes sociales y de formación, está la limitante de edad; se supone cumples ciclos en esta formación: entras a kinder para dibujar weás y asimilar que el blanco es blanco porque así lo ven tus ojos y eso es correcto; luego entras a la educación básica, donde se supone adquieres conocimientos básicos de lo que se trata la vida; si eres capo pasas a la educación media, ahí, encasillado con un número en la lista ordenado por abecedario y donde el apellido materno vale -literalmente- madre. Sólo te conformas con adquirir esos conocimientos y luego eres libre; ojo, libre pero con educación MEDIA. Osea, ya te miden. Si sales o no del sistema eres MEDIO, ¿eres medianamente capaz de formar una familia?, ¿eres medianamente capaz de reconocer hojas de árboles?...jajajajaja seguramente la educación mide eso. Seguramente tu nivel deformación mide lo que realmente eres... ¬¬
Ahora, puedes cumplir mucho más objetivos si te lo propones; pero resulta que te vuelves más viejo! y debes adecuarte al sistema; sales de la educación superior -sólo si acaso quieres endeudarte y si el alcoholismo no te dice lo contrario-, y te enfrentas al problema existencial si ejercer o ser un desocupado, o un cesante. Eres o fuiste un universitario y los años te van pasando la cuenta.
Madre mía, ¡me estoy poniendo más viejo y nadie me avisó!, este día es quizás el más recordado en mi vida, pues los años me están mirando con recelo. Me estoy volviendo más viejo, no quiero que nadie me salude ni me llame porque eso atenta a mi espíritu aventurero, no quiero perder las fuerzas,perder esa empatía con la naturaleza y con lo desconocido de ir más allá, de explorar. No quiero ser un caso inútil de esos que no pueden subir un sendero para llegar a un lago en el cielo.
| Cercanías de Punta Arenas. 2012. |
La vida es ahora, me estoy volviendo más viejo pero debo aprovechar, debo ser parte no del sistema, sino que debo ser capaz de racionar en torno a que algún día ya no podré recorrer los lugares que hoy conozco y que quizás mañana conoceré.
Afuera no llueve pero gotea, la noche está fría y yo solo aquí en este habitáculo adaptado a prácticas universitaria. Todos los días las tablas de esta morada ven partir a una persona que debe formarse para ir en busca del sistema,para estar allí, donde las papas queman. No quiero ni siquiera pensar que el día de mañana no pueda pisar los altos roqueríos de la cordillera que me vio nacer este día; tampoco quiero pensar el momento en que no pueda juntar las manos y tomar agua de una vertiente en medio de la cordillera o acampar con la tremenda tempestad. Lo único que quiero es recorrer, explorar, conocer; términos que lamentablemente este sistema no reconoce, y por mientras, me estoy volviendo más viejo.
miércoles, 24 de abril de 2013
Feliz cumpleaños a un hombre feliz
| Campamentos escolares, Polincay 2007. |
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| Campamentos escolares, Hueyusca 2009 |
Lo cierto es que hoy 24 de abril nació una persona que no la conocí en el momento mismo de su parto; tampoco la conocí en la edad propia de la amistad, a esa que le llaman pubertad. Recuerdo fue en el verano de 2007 en que coincidimos en un campamento escolar. Íbamos de monitores, en otras palabras, encargados de 6 a 8 niños vulnerables según el estado. Fue ahí cuando nos conocimos de verdad; antes, eran discusiones sin sentido y en mala onda en el liceo. Fue ahí cuando comprendimos que la amistad no se basa en los hechos que vives en el día a
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| Pesca en río Chamiza, 2010 |
Luego de este suceso seguimos en contacto, con ganas de repetir la hermosa experiencia de cuidar niños en riesgo social, según el gobierno.
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| Pesca enrío Chamiza, 2010 |
Pasó un tiempo y cambiamos los campamentos escolares (realmente los cambiamos por obligación puesto a que las malas gestiones por parte de los organizadores, hicieron que la junaeb no ponga más recurso, esa es una versión, la otra es que la junaeb nunca más tuvo dineros para campamentos escolares, menos para niños tan australes que andan poco menos con tapa
rabos.)
Y así empezamos a mochilear, viajes cortos, a zonas cercanas; muchas veces era la excusa perfecta para aislarnos de tanta weá que hay en la ciudad y todo eso. Eliminar el stress o como se escriba. La idea era simple: desligarnos por unos días del ajetreo ciudadano.
| Mochileo "anti 18 de septiembre", Lago Chapo 2011 |
Y así salieron viajes espectaculares al Río Chamiza a pescar; recuerdo que no pescaste niuna weá jajajja. Luego siguió Río Sur, Hueyusca, Curepto, Lago Chapo, Hornopirén, Polincay, etc. Si bien es cierto nuestros viajes han sido cortos y cercanos, lo cierto es que la experiencia es más enriquecedora; el hecho de saber que andas con un hermano que te apaña a todas, que está siempre ahí, que en los momentos de flaqueza o de duda es quien tira pa arriba, ese personaje que siempre es el
aliciente perfecto para toda aventura. Pues bueno, esa persona está hoy de cumpleaños, cumple 24 puts años en que ha sabido separar la realidad urbana de la rural, ha separado perfectamente el ruido de la soledad, la luz de la oscuridad, el frío del calor.
| Hornopirén, septiembre 2012 |
No importan los malos momento hermano, siempre hemos estado estoicos ante la desdicha, pase lo que pase seguiremos siendo amigos, las discusiones y
todo lo demás quedan relegadas a un segundo plano, pues lo importante es que te quiero hermano.
Feliz cumpleaños Daniel Antonio Díaz González, el cabezón de pelo largo que hace unos años me caía como el ojete, pero que hoy ha sabido estar siempre ahí conmigo, ese personaje que siempre, pero siempre ha entregado parte de su felicidad para que yo sea feliz. Por esto y por lo demás... salud hermano. Feliz cumpleaños.
PD: y aunque el trabajo nos quiera separar,siempre habrá ocasión para recorrer las ásperas rutas chilenas.
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| Colonia Río Sur, 2008 |
martes, 9 de abril de 2013
La corteza de mis días
El humo que amana de tus poros tras la lluvia te hace pensar que todo es efímero; va y viene. Ni siquiera sospechamos el destino del hálito que brota a carcajadas de nuestra corteza. Crecemos para vivir, vivimos para crecer, crecemos viviendo, vivimos creciendo, ¿otra más?. Por el costado te asoman los musgos de tu aletargada vida. A veces tienden a formarnos impresiones innecesaria de lo que respecta a la vida; pero ahí están, son manchas que quedan en la piel. La corteza de nuestras vidas se tiñe con el viento, el agua, el rocío, los poemas a medio terminar tallados con una navaja china, las lágrimas del cielo, la soledad de la noche, la parsimonia del tiempo y hasta de los cánticos de los pájaros. Crees tener la corteza dura, crees poseer la coraza firme y estoica ante tantos caprichos de la maldad; ahí estás, soportando la inclemencia, habilitando vías de desdicha pero te haces el imbécil.
Vives a la hora de no vivir y caes por entre las rendijas que ha demarcado tu destino. Ríes a veces, es cierto, pero no sueñas con que eso se vuelva una costumbre. Te redimes a escapar de la realidad. Cuentas las horas, las baldosas, las hojas inertes...¿y la inmensidad cuándo?... ¡No te atrevas a contar las estrellas!, dice tu ser interior. Contar, narrar o explicar lo imposible, ¿es acaso eso posible? ¿a dónde van a parar las ansias por perpetuar tal logro?. Todo muere -creo yo- con un NO.
Caminas por un círculo sin fin que no sabes cómo llamarlo. Suena de fondo George Harrison con su guitarra despampanante. Analizas el entorno y sigues caminando. ¿Qué llevó a que todo esto quede vacío, inerte y hasta baldío?. No sólo atemorizas tu vida, sino que la del resto. Tu corteza entonces se debilita porque te has ceñido en la pedancia. Te carcome saber el por qué, pero ni siquiera te has dado cuenta. Vuelves las páginas del libro, recapitulas y crees que en nada has fallado. Luego te revuelcas del dolor, sin saber el por qué de tus actos. Te arrastras como una culebra; y así rememoras a Darwin. Caes, luego... ¿qué se yo?.
La cuerda es débil y delgada, en algún punto se va a cortar; por estos días sólo caminas en círculos, no te das cuenta qué acontece. Caminas en círculos y te vas quedando sólo. Te ciñes a la idea que nada tiene solución y sigues caminando en círculos. Luego agarras un bote, te cansas de caminar. Navegas por aguas desconocidas y no te apetece la idea de continuar navegando por la calma. Remas y remas hasta encontrar un desparpajo parecido a ti. Tu meta es llegar -claramente- a la mitad del océano de tu corteza.
La corteza de tus días se debilita con el trajín; ese bastardo y poco vanidoso proceso de interacción. Te salen ramas. Vuelves a Darwin, vuelves a caminar en círculos.
Caminas por un círculo sin fin que no sabes cómo llamarlo. Suena de fondo George Harrison con su guitarra despampanante. Analizas el entorno y sigues caminando. ¿Qué llevó a que todo esto quede vacío, inerte y hasta baldío?. No sólo atemorizas tu vida, sino que la del resto. Tu corteza entonces se debilita porque te has ceñido en la pedancia. Te carcome saber el por qué, pero ni siquiera te has dado cuenta. Vuelves las páginas del libro, recapitulas y crees que en nada has fallado. Luego te revuelcas del dolor, sin saber el por qué de tus actos. Te arrastras como una culebra; y así rememoras a Darwin. Caes, luego... ¿qué se yo?.
La cuerda es débil y delgada, en algún punto se va a cortar; por estos días sólo caminas en círculos, no te das cuenta qué acontece. Caminas en círculos y te vas quedando sólo. Te ciñes a la idea que nada tiene solución y sigues caminando en círculos. Luego agarras un bote, te cansas de caminar. Navegas por aguas desconocidas y no te apetece la idea de continuar navegando por la calma. Remas y remas hasta encontrar un desparpajo parecido a ti. Tu meta es llegar -claramente- a la mitad del océano de tu corteza.
La corteza de tus días se debilita con el trajín; ese bastardo y poco vanidoso proceso de interacción. Te salen ramas. Vuelves a Darwin, vuelves a caminar en círculos.
viernes, 18 de enero de 2013
Imbecilidades
Ciertas veces estamos encantados de vivir en un mundo de fantasías y coronado con rositas mamonas de colores rosados y arco iris de muchos colores. Más allá de enjuiciar colores, arco iris y toda esa parafernalia, encasillo el tema de fondo que es.... (lo sabrán después) Pero, a qué nivel podemos llegar de mamonería trucha, plástica y sin sentido en este mundo? Si, alguien respondió por allá atrás, tan atrás que no alcanzo a distinguir quien es. El amor muchas veces hace que las personas (me incluyo, aunque soy un perro pero sirvo de ejemplo) haga ridicules por esa otra persona. Esa lista de ridiculeces las paso a nombrar ahora al toque hermano chiguá pulento broder la pulenta la posta:
-Hablar como ardillita: si, muchas veces lo has hecho para demostrar o hacerte el cariñoso y en realidad lo eres pero de cierta forma "adaptado" ¿Quién es la cochita má ninda de este mundiito? o el típico "polliiitoooo". apretando los cachetes como aweonao.
- Escribir cartitas: y para peor, ponerle perfume a la weá.
- Cambiar a los amigos en la cancha y en el bar por una "tarde de películas": esa weá es mentira, lo único que quiere la comaadre es que te quedes en la casa, ojalá como esos perros amarrados. Y ahí estás tu, un nuevo cinéfilo (si oye).
Luego escribo más weás. Chaleco !
-Hablar como ardillita: si, muchas veces lo has hecho para demostrar o hacerte el cariñoso y en realidad lo eres pero de cierta forma "adaptado" ¿Quién es la cochita má ninda de este mundiito? o el típico "polliiitoooo". apretando los cachetes como aweonao.
- Escribir cartitas: y para peor, ponerle perfume a la weá.
- Cambiar a los amigos en la cancha y en el bar por una "tarde de películas": esa weá es mentira, lo único que quiere la comaadre es que te quedes en la casa, ojalá como esos perros amarrados. Y ahí estás tu, un nuevo cinéfilo (si oye).
Luego escribo más weás. Chaleco !
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