A decir verdad, qué es un temor? una osadía a la alegría? un puñalada a lo planificado? En estos instantes busco la respuesta. Simulando tensiones, ilusiones, fracasos, galopes, llaves, olores; quizás arrebatos de juventud.
Nada está escrito. Un temor es algo que nace o se hace. Nace cuando te dan a luz. Se hacen cuando te asaltan (por ejemplo) Pero qué es lo que siento ahora? A decir verdad, el instante sufrido agolpado en mis sienes denota el miedo. Hay veces en que se me nota más de la cuenta, cuando lloro o remacho un botón, si es que tengo hilo.
Hay veces en que nos sentimos avasallados por la gran ola de la vida. Buscamos infructuosamente un salvavidas. Improvisado, claro está. Otros arrancan lo más rápido de la gran ola, quedando ebrios de cansancio, ediondos de sudor y más encima, sin enfrentar la ola de sus miedos. He sabido de algunos que buscan mecanismos para enfrentarla; les dicen algo así como "surfistas" (el inglés no es mi fuerte) pero se refugian en una tabla , caso que no va al caso de lo que escribo.
Y qué pasa con el que la espera? Ciertamente, pocos han hecho eso.
Supe alguna vez d
e una poetisa que enfrentó al mar sin miedo alguno. Estaba muy enferma, cierto es, pero me enfoco en la osadía de caminar por la playa, sin temor a caminar por entre las olas, hasta que llega el punto en que tu conciencia solo se limita a dar el último hálito de existencia. Alfonsina Storni diría yo, es la persona que enfrentó el mar. Por decisión propia. Sabía que la muerte se aprestaba a arribar en su alma. Pero, creo yo, que ella le tenía miedo a la muerte de la forma en que estaba muriendo: Tirada en una cama, sin más mayor productividad que escribirle cartas y poemas a su hijo. Esa era su realidad. Hasta ese momento.Entonces, Alfonsina decidió cambiar su muerte. Que acto más añorable. Eso es torcerle la mano al destino; el hecho de querer despojar los pequeños bichitos de la muerte, esos que te consumen de a poco.
Inaudito.
Dejando de lado a la poetisa Argentina, empiezo a cegarme de dudas sobre un comportamiento previo y póstumo al temor. Pienso en algo así:
Cuando el sol ya esbozaba el frío nocturno, aparecen los temores:
- "Qué fue ese ruido?" le exclama una inquieta mujer a su marido
- "No sé, debe ser un gato" replica el soñoliento semental.
A todas luces, este hombre es un experto en siembras y cosechas. Siembra la incertidumbre y miedo en una mujer, que desvelada consume 500 calorías comiéndose las uñas. Mientras el, con un "dulce sueño" cosecha tranquilidad y se desliga del mundo paralelo de su mujer.
Hechos son aquellos que perduran en la memoria colectiva de las personas. Instantes de elocuencia e inmediata acción. Acción pura y netamente humana, devastan insospechadas toneladas de tinta para producir lo que llamamos historia, pero... cómo nace la histeria?
La respuesta más cercana a esto sería: No sé, debe ser un gato.
O una respuesta que se me hace familiar:
-"Hijo, por favor has tu pieza, ordena tus libros, tus cuadernos, tienes los calzoncillos tirados en tu pieza y tus calcetines ediondos tienen tu pieza pasada a...."
-"Cállate vieja histérica !!!"
Qué injustos somos de pronto con las personas que más se preocupan por uno... (histeria)
Histeria, temor, olas, Alfonsina, calzoncillos, letargos, surfistas, etc....Qué tienen en común?
Creo que el factor que más uniría a estas celebres palabras es la vida. Si.
Todos somos histéricos; a causa de alguna patraña u opinión que no concuerda con nuestro parecer. Somos temerosos de los fracasos, las penas, del odio, del amor, de las mujeres, perros que ladran, de la gripe AH1N1, de Leo Rey, de los políticos, del Zafrada, de los terremotos, maremotos o cualquier cosa terminada en moto. Las olas, son el reflejo de nuestra vil existencia: algunas veces estamos en la punta de nuestro éxito y en otras, abajo, bien abajo, picando cebolla y averiguando formas de morir. Alfonsina está en la vida como poetisa; quién no ha escrito un poema de amor en la pubertad? o en la vejez? o también...quién no ha leído un poema?. Es un clásico. Los calzoncillos tirados en el piso son un letargo de inmadurez, ocio, flojera y chanchería, esa existencia tan desgraciada, tan poco sólida, tan débil como un surfista embarcado sobre sus miedos, sin afrontarlos como debe ser.
PD: Esta nota no quiere decir que mañana vayan a tirarse al mar, o enfrentarlo. Lo que buscan estas palabras, es poner en sus mentes lo que es el temor, haciendo comparaciones que son poco comunes cuando uno lee a escritores más sofisticados o metafísicos. Y recuerden...guarden sus calzoncillos para no volverse histéricos con la mamá!!!
Arrivederci !!