Hoy, pero hace 80 años vino al mundo mi abuela Enedina y aunque su destello sólo fulguró hasta los 66 años, te sigo recordando como si fuera ayer; gracias a tí soy y seguiré siendo un cruzado de corazón. Recuerdo cuando éramos los únicos en la casa del campo que mirábamos los partidos de la UC los días sábados, pues el resto -excepto mi prima Marlys- eran todos de colo colo. Te acuerdas cuando murió el Mumo Tupper? Recuerdas cuando lloré y te pedí consuelo por haber perdido la Copa Libertadores en manos de los brasileños? te pedí explicación de por qué era tan importante esa copa y si acaso los brasileños eran malos; a pesar de haber tenido sólo 4 años me acuerdo de aquellos 6 años hermosos con consciencia de tu existencia en esta tierra que hasta los días de hoy me han sabido llenar de sabiduría y humildad; de tenacidad y esfuerzo como tu lograste hacerlo criando a tus 7 hijos y cuidando tu casa, aquella que hoy ya no está pero que junto con mi abuelo supiste rearmar y volver a navegar. Me acuerdo de tus indirectas a la hora de querer comer carnes, o la famosa "hagamos empanadas". Abuela, fue un honor conocerte, abrazarte, jugar a las cartas contigo y desfallecer porque mi abuela me había ganado, fue un honor y una alegría también haberte cobijado y cuidado en tus últimos meses de vida en mi casa aquél año 99, cuando querías que te lleve un vaso de agua, o cuando te ayudaba a comer. Te acuerdas cuando ya te sentías mejor y te llevábamos de vuelta al campo? era tu alegría máxima poder volver a tu tierra, esa que jamás quisiste que se venda, aquella tierra donde los pajaritos te recibían con cánticos de alegría, abuela linda.. Quizás fueron pocos los años que compartimos, pero lo importante de todo es que siempre me dabas un aliento de superación; siempre que me iba del campo los domingos, te acercabas a mi, y con tu mano empuñada, dejabas caer golosinas -esas que te robaba de tu boliche- y 3 o 4 billetes de 500 pesos en mis bolsillos para que su "hijito" tenga para su semana en la escuela.
Los médicos te habían diagnosticado una enfermedad que era muy cierta: tenías el corazón muy grande. Recuerdo que los clientes que iban a tu boliche a tomar unas cervezas o un vino, quedaban a la deriva al ser poseídos por el alcohol, pero tu, en vez de enojarte y sacarlos con la escoba, los acomodabas y dejabas que duerman en tu negocio para que nada malo les pase en las frías y oscuras noches de esta parte del sur de Chile. Eso es lo más importante que rescato de ti, esa humanidad a toda prueba, esas ganas de querer un mundo mejor.
En mi vida,y por razones del destino, sólo conocí a 2 de mis 4 abuelos, pero tuve la dicha de tener la mejor abuela del mundo. No poseías grandes riquezas, nunca fuiste alzada, pero tenías de sobra muchas cosas. Tu humildad y solidaridad llevó a que mucha gente llorara tu partida. Quedó esa sensación de rabie e impotencia de por qué una persona tan buena y bondadosa haya partido a tierras estratoféricas. Ese 27 de diciembre de 1999, cuando todos preparábamos el cotillón para recibir el fin del mundo, tu destello se apagó lentamente en los brazos de mi tío Helmuth; la familia acongojada no podía creer que poco a poco tu luz se iba apagando; iba muriendo la leyenda viviente de una mujer que luchó por los suyos, aquella que me contaron, hacía filas enormes en la época de la Unidad Popular para poder llevar alimentos a tu boliche y así poder subsistir, porque, déjame decirte que te creo, en esa época la pobreza era abundante, pero tu, con tus semillas pudiste fertilizar las praderas de tus 7 hijos y de tu esposo, y también, y sin miedo a equivocarme, de quien quiera que llegara de visita a tu casa. Aquella mujer que protegió y dio calor a los suyos en la dictadura ante el miedo que reinaba en muchos hogares.
Abuela, la historia sólo se basa en contar sucesos que hayan influido en grandes masas de gente; pues bueno, te has ganado un enorme sitial en la historia de mi corazón, te recordaré como si fuese ayer, o como aquella vez que me dolía la guata, ese año 1996, a falta de 3 días para la navidad, tu supiste de inmediato que se trataba de apendicitis, estuviste toda la tarde mandando a mi tía Betty que vaya y me prepare esto y lo otro para que su "hijito" se sane; como no hubo resultados, vociferaste con certeza que yo tenía apendicitis. Alegaste toda la tarde y la noche para que me llevaran en camioneta al hospital de Puerto Montt. Tuviste la visión de que se trataba de una apendicitis, y cómo no, si ya habías tenido la experiencia de tu padre que falleció producto de una peritonitis.
Gracias abuela, por todo, por tu sencillez que vuelvo a recalcar en estas líneas modernas, esas que no alcanzaste a conocer pero que tampoco te hacían falta, pues tu sagacidad podía más que cualquier computador. Y qué no daría yo para que estuvieses aquí y me veas ya todo un hombre, estudiando para el día de mañana ser mejor, un "hombre bueno" como tu querías que fuera. Pues aquí estoy, escribiéndote ya que tu recuerdo aún sigue vivo, y a pesar de que hace 13 años te fuiste, sigues siendo parte de esta familia, al igual que tu hijo que está contigo en lo alto, mi tío Hardy.
Gracias también por defenderme siempre; o acudir en mi ayuda cuando por ejemplo, los gansos me atacaban a las afueras del galpón, o cuando mi abuelo me estaba enseñando a jugar brisca y por ser novato no obtuve mucho puntaje, ante lo cual no accedió a contar mis puntos, tu, enardecida gritaste "cuéntale las cartitas al chico poh viejo chuchaetumare", jajajaja eso fue épico y lo recuerdo siempre. Porque eso fuiste, siempre ayudabas al más débil, no te interesó nunca obtener ganancia o recompensa, no te importaba nada, eras una altruísta a toda prueba, y efectivamente, aquí tienes a tu discípulo más cercano, tu nieto que hoy se apena por no haberte tenido más tiempo en la tierra, pero que se alegra cada vez que se acuerda de ti, mi querida abuela, la del delantal de flores, mi abuela del bastoncito de luma, mi abuela la cruzada de corazón, mi abuela la de las mañas y la del carácter fuerte. Los años seguirán pasando, posiblemente años más tarde -y como la memoria es frágil- pocos se acordarán de ti, pero hoy, 11 de agosto estabas oficialmente de cumpleaños, y digo oficialmente pues tenías 2 cumpleaños; uno que es este y otro que es en febrero -que no recuerdo- pues en esa fecha te inscribieron, claro que de 1934.
Disculpa si alguna vez, en lo alto del cielo te has sentido conmigo por no ir a verte demasiado al cementerio, pero no te preocupes, errar es humano y he fallado en eso; tampoco te preocupes, pues no es necesario ir a verte al cementerio para recordarte, las imágenes en mi cerebro están frescas y me acuerdo de ti siempre, sobre todo cuando juega la Universidad Católica.
Te acuerdas cuando salimos campeones el 97? recuerdas cuando llegué al campo y te dije abuela salimos campeones? jajajaja la cara de todos mis tíos colocolinos y de mi abuelo lo decían todo... estaban con ají en el culo porque le ganamos la final con goles del Beto, Bisconti y Lunari.
Pues bueno, he tenido el placer de ver a la Católica campeón 4 veces, el 97 junto a ti, el 2002, el 2005 y el 2010.. y sabes? ese 5 de diciembre de 2010, cuando estaba en el estadio, cada gol que le hacía la UC al descendido Everton lo gritaba por 2, y alzaba mis manos al cielo en señal que lo estaba mirando junto a ti ahí en el estadio, y luego, salimos campeones, no pude contener el llanto, la pasión corría por mis venas no tan sólo por el triunfo, sino que también porque me acordé todo el partido de ti.
Abuela, estés donde estés te deseo lo mejor, sé que en un futuro, algún día tendré que comprar los mismo boletos sin regreso que tu tomaste hace ya 13 años, que tendré que armar mi maleta con todos los recuerdos y virtudes para llevarlos al cielo, pero, yo no sé cómo lo hiciste tu para llevarte tantas cosas, abuela fenomenal, abuela de otro planeta. Te llevo en el corazón siempre, hoy habrías cumplido 80 años, 4 años más que nuestro equipo. Al menos, criaste a 2 buenos hinchas de la UC, pues junto a mi prima Marlys siempre seremos de la UC, por tu legado, porque te quisimos y porque aún te añoramos.
Abuela, las puertas del olvido están siempre a la vuelta de la esquina. Yo no quiero doblar y ser un desgraciado que no recuerde sus antepasados. La raíz general, la ecuación máxima que no me enseñaron en ninguna parte, esa me la enseñaste tu: primero la familia. Abuela, vaya a donde vaya, siempre que veo a una abuelita me acuerdo de ti, y la quedo mirando y les sonrío pues te veo en esas persona. Tu me enseñaste a ser una buena persona y espero poder seguir siéndolo. Un beso, un abrazo, te quiero y te amo mucho abuela cruzada....
OLÉ OLÉ, OLÉ OLÍ, AHORA SE VIENE EL CEATOLEÍ
OLÉ OLÉ, OLÉ OLÍ, AHORA SE VIENE EL CEATOLEÍ
OLÉ OLÉ, OLÉ OLÍ, AHORA SE VIENE EL CEATOLEÍ
1, 2,3 ATENCIÓN LOS CRUZADOS!!!...
CEATOLEÍ !! LI, CA....CATÓLICA, UNIVERSIDAD CATÓLICA....!!! Y DALE Y DALE Y DALE CATO DALE !!!! Y DALE Y DALE Y DALE CATO DALE !!!!
2 comentarios:
Y yo sigo leyendo tu blog Bolle :)
Qué sentido escrito, Felipe. Me queda una lágrima atorada en la garganta y un viso de alegría, porque tú puedes y sabes escribir. Te quiero y estoy muy orgullosa de ti.
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