miércoles, 7 de marzo de 2012

Injusticia: un dolor que no me deja dormir.

Muchas veces el corazón late y no nos damos cuenta si lo hace de forma acelerada o más bien está jugando a hacerce el muerto; nuestro corazón, motor escencial de la vida y limitador de sueños. ¿ Cuántas veces este órgano le ha quitado la facultad a muchos de no llegar a concretar los sueños y alegorías que quizás guardaba en el mantel de la mesa ?. Gente que muere de ataques cardíacos, otros que han quedado con secuelas, cientos de deportistas que no pueden agitarse, otros tantos ni siquiera pueden salir de su casa producto de alguna enfermedad o discapacidad física. Entonces... ¿para qué hablo del corazón? digo entonces, este tópico se resume en la suerte. Si, la suerte que tenemos todos los días como seres humanos que somos de poder contemplar el sol de cada mañana, de poder explorar un territorio o simplemente jugar fútbol.

No existe religión, ni rezo ni oración que sea lo suficientemente fuerte para combatir las adversidades, pero si hay algo que mueve montañas, y esa es la fe, o simplemente, creer en uno mismo y en sus capacidades.

Volviendo al tema principal, muchas veces me recuesto en mi cama, semi dormido y abatido por el cansancio, pero siempre está en mi mente ese bichito de no poder hacer nada ante tanta injusticia; soy un privilegiado al que le ha tocado la suerte de poder recorrer miles de kilómetros haciendo deo, viajando en bus o en avión y conocer muchas realidades. No soy una persona de dinero ni un acaudalado, soy un simple mortal de la clase media. Entonces la injusticia aparece de golpe en mi mente y en mis recuerdos.

Cada vez que vuelvo del centro o de la universidad en Valdivia, ya sea caminando o en micro, veo afuera de la serviteca Cruz-Good Year, a un grupo de personas que duermen al aire libre todas las noches, acobijados por unos colchones viejos y harapos que sirven de manta. Ellos, ahí dispersos en cualquier lugar del mundo o de la ciudad hacen su vida lo más agradable posible. Esto para mi es la injusticia. Mientras que uno alega por cualquier cosa aún estando cómodo en su casa, con comida, calentito, con su familia y con posibilidades de estudiar. Qué injustos somos !! tenemos de todo y aún así lanzamos reprimendas al destino o a la mala suerte.

Como dije anteriormente, he tenido la suerte infinita de conocer muchas ciudades y pueblos a lo largo y ancho de Chile y Argentina. Y no sólo lugares, sino que gente que jamás ha podido pisar un centímetro de tierra que no sea su realidad cotidiana, o personas que por motivos de fuerza mayor no puede concretar sus sueños. Gente linda. He aquí algunos ejemplos:

Doña María, cocinera en el mercado de Dalcahue:

"Dé dónde eres tu?" exclamó la primera vez que la conocimos el año 2009.
"De Valparaíso", le responde Julio, amigo mochilero.
Doña María, perpleja por la injusticia de no conocer más allá dijo: "Y eso queda antes o después de Temuco? yo conozco hasta Temuco no más, fui una sola vez"...




La señora Tránsito Sánchez quien perdió su casa por el terremoto de febrero de 2010, Curepto VII región.

Esta señora es inválida, debiendo hacer todas sus rutinas en silla de ruedas. Lo perdió todo, al igual que muchos compatriotas aquella madrugada. Se le derrumbaron sueños, recuerdos, y todo lo que conlleva perder un hogar. Hablando con ella me contaba que le costaba mucho desplazarse por los pasillos agrietados del patio de su casa, que en ese entonces, era su "rancha" como ella le llamaba. Contaba que le era dificultuoso poder darle comida a sus gallinas y pollos que cuidaba.
Imagínense, estar postrado con mucho dolor y tener el mundo allá afuera...
Foto sacada mientras ayudábamos a la señora Tránsito a rescatar enseres y materiales entre los escombros de su vivienda, como voluntarios independientes de Osorno y Puerto Montt en marzo de 2010.


Luis Alberto Rodríguez, indigente valdiviano...

Con un grupo de compañeros de Periodismo el año pasado, visitamos y entrevistamos a varios indigentes para realizar un reportaje. Don Luis, vive en las inmediaciones que se pueden ver, totalmente precarias, recibe esporádica ayuda del estado. Imagínense en invierno el frío que debe pasar. Nosotros muchas veces alegamos por un poco de humedad en la pieza o que se yo...
Es triste ver que hay gente tan cerca de uno que vive en condiciones paupérrimas, y aún así le sonrien a la vida, aunque con mucho dolor.
Al menos, el café y los sanguches que les llevamos, pudo entibiar su horizonte y sus ganas de contarnos historias durante aquella fría noche de junio de 2011.


Como ven, muchas veces estamos rodeados de gente que no tiene ni la mas mínima posibilidad de salir a conocer o de tener una mejor calidad de vida, es por esto que escribo, por esta injusticia de mierda que rodea a nuestro país, esta injusticia tremenda que es reventar millones de dólares en todo Chile para tirar fuegos artificiales, mientras que hay gente que lamentablemente nunca ha tenido la oportunidad de conocer o tener un buen techo en que cubrirse del frío y de la lluvia, bien lo saben muchos de ustedes que corren desesperados cuando llueve.
Esto no es un discurso idealista nimucho menos, es tan fácil entregarle felicidad a esta gente que con lo más mínimo podemos hacer grandes cosas.

Espero que esto lo podamos solucionar, que podamos aportar con un granito de arena y decir que por último lo intentamos, mientras eso no suceda no podré dormir tranquilo.
Y ojalá, algún día exista un reparador de sueños como este que haga latir nuestros corazones de felicidad...

http://www.youtube.com/watch?v=wbKMxxZdq_U&feature=related

domingo, 4 de marzo de 2012

Les escribo desde el sur...

Patagonia, 17 de frero de 2012:

Hola, quizás muchos no me conozcan, y eso es lo que quiero revertir; el hecho de que quieran no sólo conocerme a mi, sino que al maravilloso entorno que me rodea: el sur de Chile y su Patagonia.

Les cuento que el agua está perfecta para servir el mate; el frío a estas horas se acuesta sobre mis nudillos que se abrigan ante el manto desinteresado de un puñado de yerba y una bombilla que me trae viejos recuerdos. El paisaje se acuesta con una especie de despedida sumergida entre las montañas para que al otro día mis ojos amanezcan y digan: oh! Patagonia, estoy aquí. Es difícil asimilar y aceptar que estoy aquí, a más de 3000 kilómetros de casa y con una mochila a cuestas, pero es necesario subrayar que el destino me lo busqué; el estar acá es un premio enorme a mis ganas, a mi esfuerzo a mi empeño y en una pequeña parte a mi donjuanismo. Nada ha sido fácil, todo cuesta aquí, desde levantar la mochila hasta atravesar el dedo en medio de la carretera.

Y mientras, dormido en el ánimo de continuar, me despierto con carcajadas en el camino, unas cuantas palabras antes de continuar:

I.

Tengo la suerte y la gran fortuna de recorrer muchos kilómetros de la Patagonia y el sur de Chile. Me considero afortunado puesto a que hay muchos quienes no pueden acceder a esto. Pero les cuento que poder no es muy caro ni complicado. Sólo se necesita intención de conocer y explicar lo que puedo explicar en el siguiente párrafo.

II.

Patagonia; tierra indómita poco dominada por los espíritus perversos del hombre. La Patagonia y el sur de Chile son el perfecto espejo de la armonía que debe tener el ser humano con los animales y la naturaleza. Es una invitación a reflexionar cuán pequeños somos ante tanta inmensidad, es una alegoría de destellos que se entrecruzan con la sensación infinita de acariciar un mate con las manos y con el pensamiento. La Patagonia es mucho más que pampas peladas que surten de silencio al viento viajero, es un testimonio en vida de sacrificio, de gente maravillosa que extiende sus manos y ayuda a quién sea.

III.

El encanto de la lluvia o el goce infinito de recorrer sus tierras; estar parado en medio de la nada suplicando que el día no termine, y de pronto: el viento golpeando el territorio de mi cuerpo.
Las montañas que se estremecen con la lluvia denotan cansancio de
estar solas y vacías, ignoradas y estigmatizadas. En lo alto un cóndor emprende el vuelo hacia las horas infinitas de su lejanía. Llora, ríe, que el presente se acaba, ya pronto vendrán con sus máquinas a pisotear el paraíso.

IV.

Magallanes entumecido y despierto, cómo no reconocerte si el mate me lleva a tus líneas contínuas, las cuales puedo leer con los colores del sol que amanece y atardece como un claroscuro que se desvanece.¿ Cómo podré yo trasmitir lo que veo, si tengo ojos artificiales y lengua desparramada que no calzan con tus bellos paisajes? Habrá que esperar un nuevo adelanto del hombre para fecundar tu inmensidad... Patagonia, si el viento no me acerca a ti, entonces construiré un ideal, y por el mar con su sinuoso camino me internaré para navegar hasta donde quieres que llegue.


Lo único interesante es que tengo 2 frases que se tatuaron en mi piel:

Y es que mi brújula sigue apuntando hacia el sur y

A no perder el horizonte !