miércoles, 24 de abril de 2013

Feliz cumpleaños a un hombre feliz

Campamentos escolares, Polincay 2007.
Campamentos escolares, Hueyusca 2009
No es que me haya olvidado, ni menos que valgas menos que las cosas que hice durante el día. No todo lo importante debe ser manifestado de forma inmediata; hay veces en que debes tomar aire, respirar como se le dice. Debes no apresurar el pensamiento y dejar que las cosas tomen su curso normal; abrase visto que algo importante está relacionado a la rapidez? quizás si? no?
Lo cierto es que hoy 24 de abril nació una persona que no la conocí en el momento mismo de su parto; tampoco la conocí en la edad propia de la amistad, a esa que le llaman pubertad. Recuerdo fue en el verano de 2007 en que coincidimos en un campamento escolar. Íbamos de monitores, en otras palabras, encargados de 6 a 8 niños vulnerables según el estado. Fue ahí cuando nos conocimos de verdad; antes, eran discusiones sin sentido y en mala onda en el liceo. Fue ahí cuando comprendimos que la amistad no se basa en los hechos que vives en el día a

Pesca en río Chamiza, 2010
día, sino que la amistad es lo que se vive cuando no estás inmerso en la sociedad, cuando realmente requieres de una persona que te tienda la mano. En este punto debo ser enfático: Ambos estiramos la mano.

Luego de este suceso seguimos en contacto, con ganas de repetir la hermosa experiencia de cuidar niños en riesgo social, según el gobierno.
Pesca enrío Chamiza, 2010

Pasó un tiempo y cambiamos los campamentos escolares (realmente los cambiamos por obligación puesto a que las malas gestiones por parte de los organizadores, hicieron que la junaeb no ponga más recurso, esa es una versión, la otra es que la junaeb nunca más tuvo dineros para campamentos escolares, menos para niños tan australes que andan poco menos con tapa
rabos.)

Y así empezamos a mochilear, viajes cortos, a zonas cercanas; muchas veces era la excusa perfecta para aislarnos de tanta weá que hay en la ciudad y todo eso. Eliminar el stress o como se escriba. La idea era simple: desligarnos por unos días del ajetreo ciudadano.

Mochileo "anti 18 de septiembre", Lago Chapo 2011


Y así salieron viajes espectaculares al Río Chamiza a pescar; recuerdo que no pescaste niuna weá jajajja. Luego siguió Río Sur, Hueyusca, Curepto, Lago Chapo, Hornopirén, Polincay, etc. Si bien es cierto nuestros viajes han sido cortos y cercanos, lo cierto es que la experiencia es más enriquecedora; el hecho de saber que andas con un hermano que te apaña a todas, que está siempre ahí, que en los momentos de flaqueza o de duda es quien tira pa arriba, ese personaje que siempre es el

aliciente perfecto para toda aventura. Pues bueno, esa persona está hoy de cumpleaños, cumple 24 puts años en que ha sabido separar la realidad urbana de la rural, ha separado perfectamente el ruido de la soledad, la luz de la oscuridad, el frío del calor.
Hornopirén,  septiembre 2012

No importan los malos momento hermano, siempre hemos estado estoicos ante la desdicha, pase lo que pase seguiremos siendo amigos, las discusiones y
todo lo demás quedan relegadas a un segundo plano, pues lo importante es que te quiero hermano.

Feliz cumpleaños Daniel Antonio Díaz González, el cabezón de pelo largo que hace unos años me caía como el ojete, pero que hoy ha sabido estar siempre ahí conmigo, ese personaje que siempre, pero siempre ha entregado parte de su felicidad para que yo sea feliz. Por esto y por lo demás... salud hermano. Feliz cumpleaños.

PD: y aunque el trabajo nos quiera separar,siempre habrá ocasión para recorrer las ásperas rutas chilenas.




Colonia Río Sur, 2008





martes, 9 de abril de 2013

La corteza de mis días

El humo que amana de tus poros tras la lluvia te hace pensar que todo es efímero; va y viene. Ni siquiera sospechamos el destino del hálito que brota a carcajadas de nuestra corteza. Crecemos para vivir, vivimos para crecer, crecemos viviendo, vivimos creciendo, ¿otra más?. Por el costado te asoman los musgos de tu aletargada vida. A veces tienden a formarnos impresiones innecesaria de lo que respecta a la vida; pero ahí están, son manchas que quedan en la piel. La corteza de nuestras vidas se tiñe con el viento, el agua, el rocío, los poemas a medio terminar tallados con una navaja china, las lágrimas del cielo, la soledad de la noche, la parsimonia del tiempo y hasta de los cánticos de los pájaros. Crees tener la corteza dura, crees poseer la coraza firme y estoica ante tantos caprichos de la maldad; ahí estás, soportando la inclemencia, habilitando vías de desdicha pero te haces el imbécil.

Vives a la hora de no vivir y caes por entre las rendijas que ha demarcado tu destino. Ríes a veces, es cierto, pero no sueñas con que eso se vuelva una costumbre. Te redimes a escapar de la realidad. Cuentas las horas, las baldosas, las hojas inertes...¿y la inmensidad cuándo?... ¡No te atrevas a contar las estrellas!, dice tu ser interior. Contar, narrar o explicar lo imposible, ¿es acaso eso posible? ¿a dónde van a parar las ansias por perpetuar tal logro?. Todo muere -creo yo- con un NO.

Caminas por un círculo sin fin que no sabes cómo llamarlo. Suena de fondo George Harrison con su guitarra despampanante. Analizas el entorno y sigues caminando. ¿Qué llevó a que todo esto quede vacío, inerte y hasta baldío?. No sólo atemorizas tu vida, sino que la del resto. Tu corteza entonces se debilita porque te has ceñido en la pedancia. Te carcome saber el por qué, pero ni siquiera te has dado cuenta. Vuelves las páginas del libro, recapitulas y crees que en nada has fallado. Luego te revuelcas del dolor, sin saber el por qué de tus actos. Te arrastras como una culebra; y así rememoras a Darwin. Caes, luego... ¿qué se yo?.

La cuerda es débil y delgada, en algún punto se va a cortar; por estos días sólo caminas en círculos, no te das cuenta qué acontece. Caminas en círculos y te vas quedando sólo. Te ciñes a la idea que nada tiene solución y sigues caminando en círculos. Luego agarras un bote, te cansas de caminar. Navegas por aguas desconocidas y no te apetece la idea de continuar navegando por la calma. Remas y remas hasta encontrar un desparpajo parecido a ti. Tu meta es llegar -claramente- a la mitad del océano de tu corteza.

La corteza de tus días se debilita con el trajín; ese bastardo y poco vanidoso proceso de interacción. Te salen ramas. Vuelves a Darwin, vuelves a caminar en círculos.