domingo, 4 de marzo de 2012

Les escribo desde el sur...

Patagonia, 17 de frero de 2012:

Hola, quizás muchos no me conozcan, y eso es lo que quiero revertir; el hecho de que quieran no sólo conocerme a mi, sino que al maravilloso entorno que me rodea: el sur de Chile y su Patagonia.

Les cuento que el agua está perfecta para servir el mate; el frío a estas horas se acuesta sobre mis nudillos que se abrigan ante el manto desinteresado de un puñado de yerba y una bombilla que me trae viejos recuerdos. El paisaje se acuesta con una especie de despedida sumergida entre las montañas para que al otro día mis ojos amanezcan y digan: oh! Patagonia, estoy aquí. Es difícil asimilar y aceptar que estoy aquí, a más de 3000 kilómetros de casa y con una mochila a cuestas, pero es necesario subrayar que el destino me lo busqué; el estar acá es un premio enorme a mis ganas, a mi esfuerzo a mi empeño y en una pequeña parte a mi donjuanismo. Nada ha sido fácil, todo cuesta aquí, desde levantar la mochila hasta atravesar el dedo en medio de la carretera.

Y mientras, dormido en el ánimo de continuar, me despierto con carcajadas en el camino, unas cuantas palabras antes de continuar:

I.

Tengo la suerte y la gran fortuna de recorrer muchos kilómetros de la Patagonia y el sur de Chile. Me considero afortunado puesto a que hay muchos quienes no pueden acceder a esto. Pero les cuento que poder no es muy caro ni complicado. Sólo se necesita intención de conocer y explicar lo que puedo explicar en el siguiente párrafo.

II.

Patagonia; tierra indómita poco dominada por los espíritus perversos del hombre. La Patagonia y el sur de Chile son el perfecto espejo de la armonía que debe tener el ser humano con los animales y la naturaleza. Es una invitación a reflexionar cuán pequeños somos ante tanta inmensidad, es una alegoría de destellos que se entrecruzan con la sensación infinita de acariciar un mate con las manos y con el pensamiento. La Patagonia es mucho más que pampas peladas que surten de silencio al viento viajero, es un testimonio en vida de sacrificio, de gente maravillosa que extiende sus manos y ayuda a quién sea.

III.

El encanto de la lluvia o el goce infinito de recorrer sus tierras; estar parado en medio de la nada suplicando que el día no termine, y de pronto: el viento golpeando el territorio de mi cuerpo.
Las montañas que se estremecen con la lluvia denotan cansancio de
estar solas y vacías, ignoradas y estigmatizadas. En lo alto un cóndor emprende el vuelo hacia las horas infinitas de su lejanía. Llora, ríe, que el presente se acaba, ya pronto vendrán con sus máquinas a pisotear el paraíso.

IV.

Magallanes entumecido y despierto, cómo no reconocerte si el mate me lleva a tus líneas contínuas, las cuales puedo leer con los colores del sol que amanece y atardece como un claroscuro que se desvanece.¿ Cómo podré yo trasmitir lo que veo, si tengo ojos artificiales y lengua desparramada que no calzan con tus bellos paisajes? Habrá que esperar un nuevo adelanto del hombre para fecundar tu inmensidad... Patagonia, si el viento no me acerca a ti, entonces construiré un ideal, y por el mar con su sinuoso camino me internaré para navegar hasta donde quieres que llegue.


Lo único interesante es que tengo 2 frases que se tatuaron en mi piel:

Y es que mi brújula sigue apuntando hacia el sur y

A no perder el horizonte !



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