Hace unos días desperté sudando. No podía encontrar el sueño. Mi nostalgia se vestía de luto al no poder comprender la realidad circundante.
Húmedos los párpados de mi destino, las alas a punto de despegar, el instante previo se aproximaba, a eso que le llaman deja vú.
""Quiero volver, Patagonia querida. Quiero regresar y recorrerte entera. No me quiero separar nunca más de ti. Eres un encanto con viento, eres un amor con lluvia y eres la misma con frío. Te quiero y no lo puedo renegar. Tus parajes son solo la muestra de lo que entregas a cambio de nada. Es cierto, me fui, muy lejos, a mi tierra natal de la décima región; pero tu, me has destertorado a raudales seduciendome con tu magia, ese puñado de sorpresas que había en cada cerro, en cada curva en cada metro. Todo tu cuerpo es un sueño, desde tus blandas colinas hasta la estupefacta neblina que te abraza. No quiero que esto suene como Nino Bravo, pero te juró que el año que viene volveré. Todos mis esfuerzos en este año van para ti. Patagonia, esperame con la blanca masa de un rabo de nube, prepara el mate en Cochrane para abrigarnos bajo la lluvia, desnuda la sencillez de Puyuhuapi para sentarme tras la estufa, que se levante Coyhaique para apreciar su sorpresa, desmonta la furia del viento de Chile Chico para que el Pilchero cruce sin novedad a Puerto Ibañez, Patagonia...esperame!""

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